Historia

La prehistoria y historia antigua

Los restos arqueológicos más antiguos encontrados en el actual municipio de Maria de la Salut datan de la época pretalayótica: se trata de la cueva de enterramiento de los Siete pilares en ses Rotes Noves de Montblanc y la cueva de la Caseta del Garriguer, también en Montblanc. En la primera, de planta irregular, se han encontrado muestras de material de la Edad de Bronce. Además, hay más de veinte yacimientos arqueológicos esparcidos por los 30,30 km2 del municipio. El mal estado de conservación de la mayoría de los restos arqueológicos se debe, en gran parte, a la roturación de tierras desde la época medieval. Los restos más bien conservados del periodo talayótico, las encontramos en la encerradero des Pujolet donde permanece parte de la muralla que rodeaba el poblado, el conjunto del Velar, también amurallado, y las navetas de ses Rotes Noves de Montblanc. Todas los restos de esta época se localizan en pequeñas colinas, cerca de tierras buenas para cultivar y mantienen una distancia no superior a un kilómetro. De este periodo datan los hallazgos de un mart de bronce, llumetes y cerámica de diferente época talayótica. Con toda probabilidad algunas casas de possessió, como Es Pujol y Deulosal se encuentran sobre restos de la época talayótica. El talaiot circular de ses Tarragones seguramente formaba parte de un conjunto más grande, hoy difícil de localizar.

Época romana

De este periodo destaca la localización de restos de un asentamiento rural en sa Torre de na Gil, con fragmentos de ánforas de la época republicana , de los siglos II y I a.C., como también cerámicas imperiales, empleadas para transportar y almacenar líquidos y áridos. La ocupación humana de este yacimiento casi seguro empieza en el siglo I d.C. se encontraba en pleno funcionamiento durante el siglo II d.C.. La cerámica de la época islámica muestra evidencias de una reocupación posterior. Algunas monedas de la época imperial, como también piezas de plomo para conducciones de agua, hacen pensar en una explotación de cierta importancia, incluso en la posibilidad de una villa romana. Su situación cerca de la acequia Real y al abrigo de la sierra de Muro lo hacen un lugar idóneo para la vivienda. Restos de cerámica romana también se pueden encontrar en los Gassons, Sa Pleta des Pujolet y Deulosal. En este lugar, sobre un cerro, entre el pla de Deulosal y el pla des Rafal, únicamente se han localizado cerámicas romanas. Se trata sobre todo de cerámica común y tierra o cerámica sellada.

El Islam

La información sobre este periodo es inexistente. El municipio de Maria, junto con el de Muro, Llubí, y Santa Margalida formaba el distrito de Muruh. Sabemos que la población vivía dispersa en las alquerías y rafals con una organización tipo clan. Las abundantes fuentes de mina (qanats), como sa Gruta de Roqueta, s’hort dén Vico (sa Bisbal), la fuente des Pujol o la fuente de mina de Son Roig, son construcciones de la época islámica. Los cultivos que dominaban eran los cereales, la viña y, en los cerros y tierras más pobres, el olivo. Debía de tratarse de un hábitat diseminado formado entorno a las casas de la explotación. Los hallazgos de cerámica musulmana mezclada con la romana nos hacen pensar en la reutilización, por parte de los árabes, de las construcciones de las épocas anteriores.

La Edad Media y Moderna

La sociedad musulmana no ofreció resistencia a la expedición catalana de Jaime I con la conquista, la sociedad islámica quedó desestructurada. En muy poco tiempo los catalanes se impusieron a los musulmanes que quedaron diseminados por el territorio y sometidos a los nuevos conquistadores. En el año 1230 toda la geografía isleña dependía de los catalanes. En el reparto (1232), Maria, como todo el distrito de Muruh, fue concedido a Ponç Hug, conde de Empúries y la división administrativa de la Isla (1240) la integró dentro la parroquia de Santa Margalida. Posteriormente a la conquista (s. XIII) el municipio de Maria pasó a estar marcado por la importancia de dos caballerías -Maria y Roqueta-, para la baronía del conde de Empúries, la porción eclesiástica de Bisbal y el señorío alodial d’en Figuera. La caballería de Maria embrión del pueblo, era tenida en feudo de la baronía del conde de Empúries y poseía el derecho a recibir diezmos, pensiones, censos, agros sobre tierras y casas de la caballería, así como la jurisdicción civil sobre las tierras y sus pobladores. Además contaba con alcaldes encargados de hacer cumplir estos deberes. Hasta 1259 la caballería de Maria fue propiedad de Bernat de Vilanova, el cual la vendió a Guillem Robert; la familia del cual la tuvo hasta el principio del siglo XV. Dentro de sus terrenos, concretamente en Son Puig, se formó un núcleo de casas que disfrutaban de derecho de uso de un pozo y tierra para labrar. En el año 1410 era de Joan de ses Eras, maestro en medicina, que en confesión de jurados (capbrevar) inscribió todas las tierras bajo su alodio.

Posteriormente, en el año 1430, fue adquirida por Ramon Safortesa, el cual la añadió a las caballerías que ya poseía en Santa Margalida. A partir de 1431, año en qué la inscribió como suya, se obtuvo la confirmación de la jurisdicción. Desde entonces, la jurisdicción y la recaudación de las rentas serían ejercidas por el alcalde y la curia de las caballerías que los Safortesa tenían en Santa Margalida.

Entre los siglos XVI- XVII, los Safortesa pretendieron ampliar la jurisdicción hasta el meri mixt imperi, como también aumentar el importe de las rentas feudales. Aun cuando Maria no participó, a mediados del siglo XVII, de forma generalizada en las luchas que mantuvo el municipio de Santa Margalida contra el conde Mal, algunos habitantes de Maria, como Joan Font i Roig y Antoni Quetgles –Poll- tomaron parte a favor del municipio. Joan Font i Roig, jurado de la villa de Santa Margalida fue asesinado por los hombres del conde. Antoni Quetgles, un bandolero, fue uno de los que agredieron al alcalde del conde.

La crisis de los siglos XIV-XV estalló con la revolución social de la Revuelta Foránea (1450-1453) Los habitantes de Maria (mariers) se levantaron contra la opresión de la familia Safortesa. En el siglo XV el casco urbano estaba poco consolidado. Se encontraba formado sólo por un grupo de casas en los alrededores de la plaza de Dalt. La población se encontraba pronto dispersa por las grandes possessions. En el siglo XVI el núcleo casas dispersas en los alrededores de plaza, Son Mas, ses Corbades y comienzo de la calle Mayor, de una veintena, con un centenar de vecinos aproximadamente. A partir de 1592 con un incremento de población es necesario construir una capilla. La presencia de pequeños propietarios y jornaleros configurará un conjunto de apellidos como los Bibiloni, Castelló, Cifre, Estelric, Femeflia, Garau, Gibert, Jordà, Mas, Ribes, Roig, Font, Garriga, etc.

En el año 1696 había 650 personas, un incremento muy considerable si lo comparamos con el siglo anterior, y el casco urbano se había extendido por la calle Mayor, hasta Son Negre, Son Estelat, calle del Pozo, Son Mas, ses Corbades y la calle de s’Arraval, la parte que da a levante. Había unas cien casas agrupadas, y la población construía las casas dentro de la caballería de Maria.

En el año 1698 los vecinos de Maria consiguieron permiso del gobernador para reunirse en forma de consejo, para tratar todas las cuestiones referentes al litigio sobre las tierras que tenían con el señor de Roqueta. Durante el siglo XVIII resultaba clara la necesidad de que el pueblo tuviera representación en el Ayuntamiento de Santa Margalida, pese a que en siglos anteriores, mariers como los Fontirroig, ya habían formado parte, pero únicamente por su condición de habitantes de las afueras del pueblo, cosa que los ponía en la misma situación que los habitantes de las possessions. En el año 1710 se consiguió, a través de la Real Audiencia, que la aldea de Maria contase, gracias a la figura del diputado electo, con representación en el Ayuntamiento. Así se podían defender los vecinos ante el pago de tasas y pleitos. En años posteriores también fueron nombrados oyentes de cuentas. En el año 1718 empieza el Común y primer papel sellado que regulaba el gobierno de Maria. En el año 1722 se empezaron a cultivar setenta quarterades de tierra de las Rotas comunes o de la Virgen María en beneficio del pueblo.

En el siglo XVIII el fuerte incremento de la población obligó a la ampliación de la iglesia y la vicaria. En el año 1796 los diputados electos Miquel Vado y Joan Torelló iniciaron un largo proceso para conseguir que Maria pudiera formar un municipio separado de Santa Margalida. Debieron pasar años hasta que, con la llegada de los gobiernos liberales, a primeros de siglo XIX, se autorizaran las segregaciones municipales.

Municipio independiente

El vaivén legislativo existente entre 1813 y 1836, provocó que Maria fuera municipio independiente y anexado, otra vez, al de Santa Margalida, según los turnos del Gobierno. A raíz de las disposiciones de la Constitución de Cádiz se podían constituir en ayuntamiento todos los núcleos de población de más de mil habitantes. Maria inició un largo proceso para conseguir ayuntamiento propio. No fue hasta 1836 cuando asumió, este golpe de manera definitiva, la constitución en municipio. Durante e siglo XIX, Maria sufrió un aumento muy importante de la población haciendo así necesario ampliar y construir nuevas casas. En el año 1931 se llevaron a cabo las alineaciones y el alumbrado, el acondicionamiento de dos pozos públicos en la plaza de Baix y varios proyectos urbanísticos sinónimo del crecimiento.